Señales químicas: La comunicación de la abeja doméstica

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) Casilda explica los mecanismos de comunicación altamente especializados que existen en la vida de las abejas.

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Los etólogos, quienes estudian el comportamiento de las especies animales, han dedicado gran atención a la complejidad y diversidad de los mecanismos que utiliza la abeja doméstica para comunicarse entre los habitantes de una colonia.

Esta comunicación se realiza a través de señales de diferente índole, como en los mamíferos: olor, tacto, visión, percepción de vibraciones (oído) y gusto. Las antenas son un elemento clave para poder comunicarse, ya que tienen estructuras especializadas. Distribuidos sobre las mismas existen pelos táctiles y cavidades con terminaciones nerviosas que permiten percibir olores y vibraciones.

Los animales sociales, como la abeja, necesitan no sólo percibir señales del medio que los rodea sino también poder comunicarlas con sus compañeros de grupo. Esta comunicación entre los miembros de la colonia permite desarrollar respuestas grupales frente a un determinado estímulo, de manera que sean respuestas coordinadas y no actúen individualmente.

Las señales vinculadas a los olores juegan un rol destacado en la comunicación interna de las colmenas. Para cumplir esta función, tienen una serie de glándulas que se ocupan de formar compuestos o mezcla de ellos (feromonas) con un aroma particular, que es poco probable que pueda aparecer al azar en su entorno natural. Una de las glándulas más conocidas por su función es la de Nasanoff, localizada en las abejas sobre la parte posterior y superior del abdomen. Para liberar los compuestos que forman parte de esta feromona las obreras elevan y dilatan el abdomen a la vez que baten las alas adoptando la posición de llamada. Es fácil distinguir que la están exponiendo, porque en ese momento visualizamos una banda de color marrón que cruza el abdomen. La feromona ayuda a las abejas que regresan a la colonia de recolectar néctar, polen o agua a localizar la entrada a la misma. También ayuda a localizar la colmena a las obreras que salen por primera vez del interior de la misma, estos vuelos son denominados de reconocimiento y los realizan después de la segunda semana de vida. Posterior a esta preparación, comenzarán a realizar tareas fuera de la colmena, lo cual sucederá alrededor del día 20-21 de nacidas.

Las abejas adoptan el comportamiento de liberar estas sustancias de la glándula de Nasanoff bajo determinadas situaciones o estímulos que podemos provocarle. Por ejemplo, cuando el apicultor le produce algún disturbio dentro de la colmena, que es lo que sucede cuando abre la misma. Muchas de las abejas se desperdigarán en los alrededores y un grupo deberá dedicarse a avisarles dónde deben volver.

Podemos observar que existen mecanismos de comunicación altamente especializados en la vida de las abejas y un gran cúmulo de información que nos hace reflexionar sobre lo compleja y maravillosa que es la naturaleza.

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) Casilda

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