El superávit de miles de millones de dólares en la balanza energética debido a la estatización de YPF en 2012 permitiría subsidiar los precios para el consumidor e impulsar el desarrollo productivo del país.
Gracias a la estatización de YPF en 2012, se pudo desarrollar Vaca Muerta, una de las mayores reservas mundiales de petróleo y gas no convencionales, logrando el autoabastecimiento y generando un superávit de miles de millones de dólares en la balanza energética, lo que permitiría subsidiar los precios para el consumidor e impulsar el desarrollo productivo del país.
Tras el fallo del Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos en Manhattan que anuló la sentencia de 16.100 millones de dólares contra Argentina en el juicio que se le seguía por expropiación de YPF, Cristina Kirchner y Axel Kicillof reivindicaron la decisión tomada durante su gobierno de estatizar la petrolera.
Nacionalizar YPF fue una de las decisiones estratégicas más importantes de la Argentina en las últimas décadas, ya que se transforma en una palanca de desarrollo del país y resulta clave para atenuar el impacto de la crisis energética global, marcando el rumbo del modelo de desarrollo que la Argentina necesita: defensa del interés nacional, desarrollo federal, articulación público-privada, inversión en ciencia e infraestructura, potencial industrial, producción y cuidado de nuestros recursos naturales.
Crisis en el Transporte Público
La situación de Vaca Muerta y el transporte público muestra realidades opuestas: mientras el yacimiento hidrocarburífero alcanza niveles históricos de producción, el servicio de colectivos atraviesa una crisis profunda por el recorte de subsidios estatales.
El servicio de colectivos experimenta un deterioro visible debido a la política de ajuste fiscal (“motosierra”) y la desregulación. El gasto nacional en subsidios cayó más del 60% desde diciembre de 2023. Se eliminó el Fondo Compensador del Interior, lo que trasladó el costo a las provincias y a los usuarios. Las cámaras empresarias mantienen un recorte de hasta el 30% en las frecuencias debido al aumento del gasoil y la insuficiencia de fondos, lo que genera mayores esperas para los pasajeros. El uso de colectivos disminuyó un 17,7% comparado con 2023, reflejando que muchas familias ya no pueden costear el viaje diario.














